23/4/11

SANT JORDI, A PESAR DE LOS PESARES

Una vez más y, a pesar de todo, Catalunya vive radiante su día más bello.

AUSENCIA DE DIOS

Digamos que te alejas definitivamente
hacia el pozo de olvido que prefieres,
pero la mejor parte de tu espacio,
en realidad la única constante de tu espacio,
quedará para siempre en mí, doliente,
persuadida, frustrada, silenciosa,
quedará en mí tu corazón inerte y sustancial,
tu corazón de una promesa única
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.

Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.

Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche
desgarradoramente idéntica a las otras
que repetí buscándote, rodeándote.
Hay solamente un eco irremediable
de mi voz como niño, esa que no sabía.

Ahora qué miedo inútil, qué vergüenza
no tener oración para morder,
no tener fe para clavar las uñas,
no tener nada más que la noche,
saber que Dios se muere, se resbala,
que Dios retrocede con los brazos cerrados,
con los labios cerrados, con la niebla,
como un campanario atrozmente en ruinas
que desandara siglos de ceniza.

Es tarde. Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.

MARIO BENEDETTI

18/2/11

UN MUNDO RARO

"¿Y si el universo, con todos sus seres, hubiera nacido digital y al cabo de los siglos hubiéramos inventado (o descubierto) el mundo analógico?..." Leer el cuento completo en El País, por Juan José Millás

22/12/10

CUENTO 23309

"... El 23309, por favor, pronunciaron al unísono cuando alcanzaron la ventanilla. Lo siento, pareja, acabo de vender el último, no hay que esperar hasta la víspera del sorteo..." http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/20101222/cuento-23309/634102.shtml

10/12/10

NAVIDAD DEL 2010



















Aún no he hecho mi carta a los Reyes Magos, ni siquiera tengo pensado qué quiero para estas fiestas. Y es que el desasosiego que me rodea, el que han creado y siguen creando personajes que parecen salidos del túnel del tiempo, no es para pensar en regalos. Los inmigrantes están con un pie aquí y el otro no se sabe dónde y a la mínima que se portan "incívicamente" quieren echarlos. Los jubilados pagan el pan cada vez con manos más temblorosas, pues no saben si mañana la barra habrá de ser más pequeña. Los que tienen empleo miran al cielo suplicando, no un regalo, sino que no se lo quiten, el empleo. Los desempleados vuelven humillados a su viejo dormitorio en casa de sus padres, después de comprobar que lo de la emancipación era una palabra del pasado.... Mientras, los políticos vociferan lo que ni ellos mismos se creen, y lo curioso es que consiguen que muchos les crean. Se cierran las mentes y el corazón y aparecen los instintos más primarios en las buenas personas. Parece que el único grito que se oye -sin necesidad de palabras- es el ¡Sálvese quien pueda!

En este ambiente, que creo no es solo de mi país, los regalos son un lujo y la esperanza una necesidad. Pero muchos cristianos han olvidado lo de "Amarás al prójimo como a tí mismo". Los no cristianos no necesitamos esa máxima, solo la empatía.

30/10/10

PER TU PLORO

Hoy dedico este poema de Joan Maragall a los seres queridos que ya no están y a nosotros mismos, que tánto les añoramos.

Per tu ploro
Anem a la muntanya
que ara ve el bon temps;
ve la primavera,
hores d'alegria,
hores de tristor.

Ai del qui se'n va i no tornarà!
També més ai! del qui perd l'amor!

Adéu, rosa d'abril!
Adéu, rosa encarnada!
Demà, lluny del teu roser,
d'enyorament em moriré.

Quan et diran la meva fi,
plora per mi, que per tu ploro;
plora per mi, més dolçament,
que amargament no és el teu plor.

Eixuga el plor, no ploris gaire,
que et marciria el pas de l'aire.
No ploris gens; no ploris, no.
Per tu i per mi, jo, que ja en sé,
bé puc plorar millor.

Joan Maragall (1902)

22/10/10

CUENTO INACABADO

Había una vez una bola azul y verde, más azul que verde, poblada por animalillos y animalotes, por hadas, brujas, enanos.... y también por seres humanos. Esta especie fue la última en aparecer y, por alguna extraña razón creyó ser mejor que todas las demás, algo inaudito si tenemos en cuenta la fragilidad de sus crías al nacer, el largo camino que necesitaban para adquirir alguna que otra pequeña capacidad y el pobre resultado final de su evolución personal. Los hombres y mujeres abominaban de la magia, burlándose de ella, pero a escondidas pedían ayuda para que magos o brujas resolvieran sus problemas. Aniquilaron los bichotes y a casi todos los bichos, ya que les molestaban o les daban miedo, pero a muchos de ellos tenían que criarles ellos mismos porque les necesitaban para comérselos. Lo mismo sucedía con los vegetales, pues en esa bola redonda tambíén había plantas: las destruían porque les molestaban pero al mismo tiempo las necesitaban para respirar.

Las hadas, las brujas, los enanos, se reunieron para decidir qué hacían con esos seres que lo estaban arrasando todo. Ellos tenían poder -algunos más que otros- para hacerles desaparecer de un golpe de varita mágica o con algún brebaje que los enanos se encargarían de derramar en las copas de "los idiotas" que es como ellos les llamaban. Pero no había acuerdo. Las hadas querían hacerles cambiar con su varita, en lugar de aniquilarles, y las brujas éstaban deseando probar en los "idiotas" sus últimos descubrimientos mortíferos. Por su parte los enanos se dedicaban solo a jugar y no estaban por el tema. Un mago, el más veterano, propuso algo.

4/7/10

NECESIDAD DE LITERATURA

En el canal 2 de tve he tenido la suerte de ver y escuchar a Emilio Lledó, profesor de filosofía y muchas cosas más. A sus 82 años transmite tal jovialidad y palabras llenas de vida y sabiduría, que no he podido ni querido perdérmelo. Después he buscado en Google su nombre y he encontrado entre otras cosas este artículo suyo. No me ha decepcionado.

SERRAT/HERNÁNDEZ, HERNÁNDEZ/SERRAT



Hijos de las luces y de las sombras. Por Joan Oller